Lo bueno de estar descalza es que estás lo más cerca que podes del piso, de la tierra.
Lo bueno de estar descalza es que te ensuciás con tierra visible, que podés remover en un segundo y volvés a estar como cuando no estabas descalza.
No estás subida a ninguna plataforma que te eleve de ninguna manera, ves todo como es, y sentís todo como es. Sin ningún reparo que te proteja, te levante o te suavice el andar. Ese resguardo que hace que lo más cercano a la tierra de nuestro cuerpo sea lo más lejano. Perdemos toda conexión con el encierro. Aunque siempre lo más resguardado es lo que más contacto tiene, mientras que todo lo exterior roza..roza..y roza.
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