martes, 13 de febrero de 2007

El hombre lágrima


Un día se entristeció, y nunca más sonrío. Cada acción que realizaba era acompañada de llanto y bañadas en lágrimas saladas. El tiempo pasó y fue convirtiéndose en otra cosa, la tristeza estaba instala en él, y era su única compañia. Tal compañera era que hasta le producía tristeza echarla. A donde el iba, llovía. Dejó de ver el sol. Dejo de ver. Sus ojos se transformaron en dos gotas de agua cristalina y pura, en dos lágrimas. Pero recién ahí, volvió a sonreir.

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